Al finalizar el partido, el tanteador no reflejaba la igualdad que había existido durante todo el encuentro entre dos equipos que fueron alternándose en el dominio del resultado, hasta que, mediado el último cuarto, y con ventaja de dos puntos para el equipo visitante, un triple comenzó a abrir brecha en el marcador y, sobre todo, en la moral de los chicos que esta temporada dirigirá José Carlos Flores. A partir de ese momento la precipitación y el desacierto condenó al Chajeba a iniciar la temporada con una derrota un tanto inesperada que debe servir de aprendizaje para todos.
Hasta la segunda mitad de ese último cuarto, el partido se había desarrollado en un marco de gran intensidad, marcado por el dominio del juego interior por parte de los del Cerro del Castillo, que se presentó en Chapín con un equipo más alto y con más empaque general, y por el acierto en el tiro exterior de los jerezanos, que llegaron a anotar hasta diez triples con un porcentaje de acierto muy alto en los tres primeros cuartos. La defensa local, a pesar de ser bastante intensa (agresiva por momentos y con demasiadas faltas), adoleció de ciertos desajustes y sobre todo de una falta preocupante de control del rebote defensivo que permitió a los de la comarca de La Janda muchas opciones de tiro cómodo que no desaprovecharon. La labor arbitral estuvo algo descompensada, sobre todo en el número de faltas pitadas (32 por 13), aunque el estilo de juego de ambos conjuntos tuvo bastante que ver. Chajeba movió el balón continuamente por el perímetro, y le faltó más confianza para entrar en la zona y buscar esas faltas que condicionaran la intensidad de la defensa rival y dieran la opción de anotar desde el tiro libre, mientras que el juego de los asidonenses estuvo más compensado y orientado hacia un juego interior en el que se sabían superiores.
Las bajas por lesión de los hombres altos del equipo y las ausencias no deben ser excusa, aunque es evidente que se notó a la hora de dar diversidad al ataque chajebista y consistencia a una defensa que encajó demasiados puntos. La liga no ha hecho más que empezar y hay que continuar trabajando.
En el aspecto positivo, además de la mencionada y espectacular mejora en el tiro exterior, hay que destacar la reaparición de Julio Solórzano (19 puntos) que tras un año de estudios en el extranjero demostró una gran progresión física y técnica, con un tercer cuarto fantástico, que suponemos que dedicará al otro Solórzano del equipo, Jorge, al que una grave lesión le mantendrá apartado muchos meses de la pista y al que deseamos una feliz recuperación.
Mención aparte merece la actitud de la grada joven jerezana. Por decirlo suavemente no hay que confundir animar al equipo con intentar desanimar al contrario. No parece lógico destinar más energías a increpar a los jugadores rivales que a animar a los tuyos. No es precisamente el estilo que nuestro club desea inculcar, ni la imagen que se quiere exportar al exterior, ni el trato que como anfitriones debemos dar a todos los equipos que nos visiten, que ha de estar marcado por el máximo respeto y venir acompañado por un comportamiento que debe ser impecable tanto dentro como fuera de la pista, antes, durante y después del partido.
En resumen y como es lógico dada la altura de la temporada a la que estamos, mucho margen de mejora el que muestra el equipo, que rendirá visita en su próximo encuentro a la AD Arcos.
¡Vamos Chajeba!
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